Capítulo 2
Aquella
noche había soñado con Tineas, el joven campesino que había robado su corazón.
Aún medio dormida sentía como si él estuviera recostado justo a su lado, casi
podía percibir su respiración, casi podía rozar su cabello… ¡un momento!, ese sueño
se sentía demasiado real…abrió sus ojos
y había justo en frente a ella un hombre descansando. Eso explica porque
todo se sentía tan real, sólo era eso, un hombre durmiendo con ella… ¡un hombre
está en su cama! Ahora estaba agitada, empezó a recordar el día anterior; su
padre le trajo un pastel de una villa cercana y comió hasta saciarse, luego de
eso todo se hace muy borroso, recuerda haber subido a una carroza aunque no
recuerda para qué, se impacienta, se levanta y nota que esa no es su cama ni tampoco
su casa, mira a todos lados, le duele mucho la cabeza. Henrid empieza a
despertar, siente el efecto de la borrachera, mira las paredes de su habitación
y encuentra a una chica de pie mirándolo llena de pavor; él trata de recordar
que fue lo que pasó, y lo único que puede traer a su mente es la invitación que
le hizo su padre al bar, cada una de las botellas de ron que pasaron a su
organismo le estaban cobrando factura. Henrid sabía que su padre tenía un
motivo oculto para invitarlo ya que no solía hablar mucho con él por
considerarlo el “hijo bueno para nada”.