Capítulo 1
El rey Dominicus sabía que venían tiempos difíciles, ya
habían pasado varios años desde que la ley Duscores había sido promulgada y
hasta el momento no se había dado ninguna boda entre las castas superiores y
los límites. Ese resultado era de esperarse; los nobles consideraban a los
límites como seres inferiores sin educación (él también lo pensaba), por lo
cual no permitían que sus hijos mezclen su sangre con ellos. Si no se hacía
algo pronto los límites empezarían a protestar considerando que se les ha engañado
y esa pequeña chispa podría revivir el casi extinto grupo “Redención”. Aunque
muy pocas veces lo hacía, el, bajo tanta presión, pensó en dar un paseo por los
alrededores. El cochero preparó todo y lo llevó a recorrer muchas calles de la
ciudad y quizás él mismo nunca pensó que llevaría al rey directamente a la
solución de sus problemas. El conductor le contó al rey que había una joven
límite que vendía unos cuadros muy hermosos a las afueras de Cidiom; él, muy
curioso, pidió que lo condujera a donde se encontraba la chica. La pequeña
plaza a la que fue llevado estaba iluminada por las obras de arte que
descansaban en el suelo y que parecían ventanas hacia otros mundos. El rey
quedó atontado por algún rato pero pronto su mente empezó a maquinar un plan
bastante interesante.
- - Delicada señorita, ¿es usted la autora de estos
lienzos?
- - Así es, su majestad, esta humilde límite hace
estos cuadros para vivir, ya que no puede asistir a una escuela para mejorar su
arte.
- - Oh, ya veo- se acercó un poco más y preguntó:-¿podría
decirme su nombre?
- - Me llamo Feni, Feni Romm.- dijo algo sonrojada- A
su servicio.
Había hallado la respuesta. Aquella límite era una mina de
oro, y si fuera educada en la escuela, su precio aumentaría más y más, dejando
de lado eso, la joven tenía una edad cercana a la de su sobrino y si la casaba
con él mataría dos pájaros de un solo tiro.
El rey frecuentó el lugar durante varios días para tener
confianza con Feni, hasta que un buen día se cruzó con el padre de la joven,
que muy amablemente conversó con él y discutió sobre la posibilidad de un
matrimonio. El tutor de Feni sabía muy bien que ella tenía un talento
extraordinario para el arte y que si quería superarse debía estudiar, cosa que
no podía hacer en su condición actual. Dominicus habló en esos días con su
sobrino, el ministro Dorm, quien tras escuchar las razones de su tío para ese
matrimonio, aceptó.
En la próxima entrega: Dorm se presenta ante Feni, ¿aceptará lo que le viene a pedir?
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